Publicado el 07/06/2025 por Administrador
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La Franja de Gaza ha vivido uno de los episodios más sangrientos en lo que va del año. En tan solo 48 horas, al menos 95 palestinos han muerto y más de 300 han resultado heridos tras una serie de bombardeos israelíes en el sur del enclave, especialmente en las zonas de Jan Yunis y Rafá. Las cifras, proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza, reflejan la creciente violencia y el deterioro de la situación humanitaria en medio de un conflicto que no da tregua.
Los ataques se producen justo cuando los gazatíes se preparaban para celebrar el Eid al Adha, una de las festividades más importantes del calendario islámico. Lejos de poder conmemorar la fecha en paz, muchas familias se vieron forzadas a huir o buscar refugio bajo fuego cruzado, mientras los equipos de emergencia luchaban por atender a los heridos y recuperar cuerpos entre los escombros.
Uno de los focos de tragedia han sido los puntos de distribución de ayuda alimentaria gestionados por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), una organización respaldada por Israel y Estados Unidos. En las inmediaciones de estos centros, al menos 10 personas murieron bajo fuego israelí, lo que eleva a más de 110 el número de fallecidos desde que estas instalaciones comenzaron a operar.
Organizaciones humanitarias locales han calificado estos puntos como "trampas de muerte", alegando que miles de personas se aglomeran allí en busca desesperada de comida, sin protección ante posibles ataques. El Comité Internacional de la Cruz Roja confirmó haber recibido 48 cuerpos procedentes de zonas cercanas a estos centros en las últimas jornadas.
El ejército israelí ha admitido que abrió fuego en áreas próximas a los centros de distribución, justificando la acción por el incumplimiento de rutas seguras establecidas para los civiles. Como medida, ahora se ha restringido el acceso a estos puntos entre las 06:00 y las 18:00 horas locales, bajo advertencia de que cualquier acercamiento fuera de ese horario será considerado una amenaza.
La GHF informó que ha distribuido casi 9 millones de raciones de comida en el sur de Gaza, pero aún no ha podido operar en el norte, donde se estima que un millón de personas enfrenta condiciones críticas. La expansión hacia esta zona, controlada por otros grupos armados, está en evaluación.
La emergencia alimentaria en Gaza es alarmante. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha denunciado que la población se ve obligada a buscar comida en la basura, comer alimentos vencidos o intercambiar pertenencias por arroz y pan. La hambruna avanza con rapidez, y los niños son los más vulnerables.
Desde el inicio del conflicto, en octubre de 2023, más de 54.000 personas han muerto en Gaza, y se cuentan más de 125.000 heridos. Las infraestructuras están destruidas, los hospitales colapsados y las promesas de alto al fuego siguen sin materializarse.
Mientras tanto, el descubrimiento del cadáver de un rehén tailandés, Pinta Nattapong, secuestrado durante los ataques de octubre y asesinado presuntamente por una facción escindida de Al Fatá, ha añadido más tensión al conflicto, avivando los reclamos de represalia por parte de Israel.
En medio del dolor, los gazatíes intentan sobrevivir a una rutina de miedo, ruinas y hambre, mientras el mundo mira con creciente preocupación una tragedia que no cesa.