Publicado el 17/05/2025 por Administrador
Vistas: 102
La comunidad hispana en el Congreso de Estados Unidos ha levantado la voz con firmeza frente a una de las propuestas más controversiales de Donald Trump en su nuevo ciclo político: imponer un impuesto del 5% a todas las remesas enviadas desde territorio estadounidense hacia el extranjero. Para los congresistas latinos, esta medida no solo es insensible, sino también una amenaza directa a millones de familias que dependen de estos envíos para sobrevivir.
En una carta dirigida al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, un grupo de 24 legisladores hispanos —todos demócratas— calificó la propuesta como una “agresión económica” que perjudicaría tanto a los migrantes que trabajan honradamente en Estados Unidos, como a los países de origen que se sostienen, en gran parte, gracias a las remesas.
“Estas transferencias no son lujos, son vida”, escriben en la misiva. “Hablamos de dinero que se usa para alimentar niños, pagar medicinas, costear educación y mantener un techo en comunidades donde esas necesidades no están garantizadas por los Estados”.
La propuesta de Trump ha generado divisiones incluso dentro de las propias filas republicanas. Cinco congresistas del partido oficialista votaron en contra de la medida, advirtiendo que su aplicación sería costosa, difícil de fiscalizar y podría incentivar el uso de métodos clandestinos para el envío de dinero, afectando incluso la recaudación fiscal y la seguridad financiera del país.
El rechazo no solo viene desde el Capitolio. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó con fuerza la iniciativa, calificándola de “discriminatoria y hostil hacia los migrantes”. El gobierno mexicano inició de inmediato gestiones diplomáticas para detener la propuesta, incluyendo cartas oficiales a legisladores y reuniones con líderes comunitarios en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva York.
Los congresistas hispanos también advirtieron que este tipo de medidas podrían tener un efecto contrario al que pregona Trump: aumentar la migración irregular, al colapsar economías que dependen de estos fondos. En países como El Salvador, Honduras, Haití y Guatemala, las remesas representan entre el 20% y el 30% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin este ingreso constante, millones de personas podrían verse forzadas a migrar por necesidad.
No es la primera vez que el expresidente lanza esta idea. Durante su primer mandato la propuso como mecanismo para financiar el muro fronterizo con México, pero la medida no prosperó por su inviabilidad jurídica y técnica. Años después, el actual vicepresidente J.D. Vance —entonces senador por Ohio— planteó una versión más agresiva: un 10% de impuesto a las remesas. Aquella propuesta tampoco avanzó.
“Imponer este tributo no es solo una mala idea económica; es una ofensa a los valores que este país dice defender: trabajo duro, libertad económica y apoyo a la familia”, concluyen los legisladores latinos. “No vamos a permitir que se castigue a quienes día a día sostienen a sus hogares, y muchas veces, a sus comunidades de origen”.